CRITICA A LA ELABORACION DE UN INDICE DE PRECIOS AL CONSUMIDOR

 

 

 

 

 

  

 

CRITICA A LA mesa económico-productiva del ari-coalición cívica córdoba

  

económica y conclusiones:  dr. ruben o. thieme – economista (UBA).

 

 

CORDOBA, 03 de JULIO DE 2008.

 

 

 


crítica económica y propuestas

 

ACERCA DE LA ELABORACIÓN TÉCNICA DEL ÍNDICE DE PRECIOS AL CONSUMIDOR (ipc) CÓRDOBA – ARGENTINA[1]

Ello se extenderá en un futuro inmediato, a la construcción de un IPC abarcativo, para los principales centros urbanos de toda la Provincia de Córdoba, exigiendo de las autoridades administrativas del Gobierno de turno, a cargo temporalmente del Estado Provincial, que a través de sus Organismos pertinentes, elabore Indices de Precios al Consumidor (IPC) Provincial, dados los recursos técnicos y humanos de los cuales dispone ciertamente, en grado necesario y suficiente.

CRITICA ECONÓMICA DEL IPC

En honor a la Verdad y la Transparencia, principios soberanos no negociables, que guían todo el accionar social y político del ARI y Coalición Cívica, a diferencia de los Índices de Precios al Consumidor (IPC) publicados por el INDEC, organismo dependiente y no autónomo del Ejecutivo Nacional, se  ha utilizado la formulación técnica exactamente similar a la del INDEC, respetando en un todo la metodología oficial, fórmulas, ponderaciones (porcentajes o pesos relativos de incidencia en la canasta básica total de bienes y servicios para una familia “tipo”) y demás consideraciones utilizadas oficialmente.

De tal modo, se pretende obtener un resultado que refleje el aumento del Costo de Vida al Consumidor, en la ciudad de Córdoba, comparable con el índice oficial. Ello persigue el objetivo de que: si existiera alguna diferenciación, como es probable, entre el aquí calculado y el informado por el Poder Ejecutivo Nacional, quedaría demostrado palmariamente la falsedad de las Estimaciones Estadísticas creadas, en tal caso, para manipular y contribuir a lo que denominamos algunos como “estrategia de la ilusión” con fines claramente políticos y económicos. Algunos de ésos últimos ya fueron mencionados en el texto precedente aquí comentado desde visión de la Economía Crítica y no “al uso” o de los supuestos “expertos en economía” mediáticos.

Hemos de desarrollar seguidamente algunas de las numerosas críticas a las metodologías utilizadas aquí, tanto para el IPC propio, como el IPC oficial, en tributo a la Honestidad profesional y ciudadana de los responsables de su construcción. Es necesario decir, que estas críticas, que provienen desde las décadas de los años 1950 y subsiguientes, han invalidado teorica y prácticamente la supuesta medición de las variaciones de precios al consumidor por medio de las técnicas vigentes en materia de la economía ideológicamente predominante, utilizada por los “expertos en economía” oficiales o profesionales “privados”.

Las más importantes críticas a la metodología sustentada aquí, a las que hacemos referencia en el párrafo anterior, serian básicamente las que siguen:

1.       Se obtienen para cada producto (en nuestro caso: 385 muestras de artículos de consumo y servicios), y se relacionan obteniendo la media geométrica, en lugar de la media aritmética o cualquier otro promedio. En consecuencia, vale destacar que la elección de la media geométrica – método oficial del INDEC – , no es de poca importancia, porque ella “suaviza” las variaciones de precios y por lo tanto perturba la estimación estadística de la realidad de aquéllas.

2.       La idéntica “ponderación” (porcentaje de incidencia en la canasta de bienes y servicios total) que la del IPC oficial, en nuestro caso, para una familia “tipo” (“promedio”), no es inocua, ni ajena a una estimación a las variaciones de precios más realista, o por el contrario, más alejada de la verdad.

3.       Lo dicho en el punto 2., no resulta inocuo o neutro, a los fines de intentar una aproximación a las reales variaciones del Costo de Vida de los consumidores, ya que se toman solo los artículos y servicios relativos a una familia “tipo” (constituida por una familia de dos adultos y dos hijos). En este punto, cabe una crítica fundamental a la metodología utilizada, a saber: -3.a) Personas diferentes,  consumirán productos y servicios muy diferentes, por mucha razones, en particular, que incluyen las diferencias en sus ingresos en dinero. Por ejemplo, una familia de ingresos altos, podrá consumir muchos vinos finos; y relativamente, poco pan o pastas, un familia de estratos sociales de bajos ingresos, pobre, los consumirá en las proporciones (porcentajes o “ponderaciones”) totalmente inversas. De hecho, en este simple ejemplo, si se produjera más cantidad de vinos finos adicionalmente y menos pan y pastas, habría un efecto probable sobre los precios, más favorable a las familias ricas, y en consecuencia, desfavorable a las familias pobres, y en forma inversa, si se produjera adicionalmente más pan y pastas y menos vinos finos;

       -3.b) Tratar una sola canasta básica total (o, en su caso, alimentaria) para una familia “tipo”, es introducir imperceptiblemente una deformación para la visión usual de la ciudadanía. En tal caso, como la formulaciones utilizadas tanto por el INDEC, como por la nuestra que muestra una metodología gemela a la oficial, es tratar el asunto de las variaciones de los Precios del Costo de Vida, para personas o familias en términos de personas o familias “promedio”, representativas de toda la comunidad y entonces, se generaliza a partir de ello a esas personas “representativas” a la totalidad de la comunidad, como un Todo. Esto es presuponer, falsamente, que la Distribución del Ingreso es constante.

       -3.c) Lo antedicho es de suma importancia, porque este supuesto escondido detrás del IPC, es falso y no representa la Verdad de los hechos. En realidad, el patrón de Distribución del Ingreso entre las personas y las familias que componen la sociedad, cambia entre las fechas de la “medición” o estimación estadística de las variaciones de precios del IPC. Entonces, la generalización hacia una familia promedio o “tipo”, NO ES VÁLIDA, y por lo tanto, NO SE PUEDE OBTENER POR ESTAS METODOLOGÍAS APLICADAS, ninguna conclusión acerca del cambio de los precios,  tratando inútilmente de que los sea cierto para una persona o familia “promedio”, una abstracción inexistente, lo es también y simultáneamente, para la comunidad en su conjunto. En resumen, los gustos no resultan constantes como se suponen y las necesidades y preferencias se encuentran dados (fijados) en un nivel invariable. Este supuesto que incluye la metodología del IPC es totalmente insostenible, ajeno a realidad de los hechos verificables y por lo tanto, inútiles.

4.      En la elaboración técnica adoptada por el INDEC y por nosotros, al solo efecto de la comparación de sus resultados finales, que demostrarán, muy probablemente, diferencias que son la prueba de la manipulación de los IPC, con fines económicos y políticos, se da por sentado que, la canasta básica total de bienes y servicios utilizada en cantidades del periodo base de referencia ( IPC-GBA, año 1999, basado en la EPH de gastos de los hogares dde 199671997) no ha variado en su composición, en  y sus cantidades consumidas, siempre hablando sobre la “ficción” de una familia “tipo”, comparada con la que existiría en “teoría” en el mes de MAYO del 2008, mes de inicio de nuestra serie de cálculo del IPC. Como es de sentido común, ese supuesto es insostenible, ya que ha habido un irrefutable cambio en las cantidades consumidas de cada bien o servicio incluido en las mismas. Sobre esto último, cabe acotar que además de lo antedicho, se agrega que en dicha “canasta tipo”, se excluyen rubros que si es verificable y demostrable en la realidad que son parte del Consumo de las familias según sea su estrato social y, a su vez, se incluyen otros rubros de bienes y servicios que son relativamente irrelevantes en el consumo o bien, inexistentes en la cantidad y porcentaje de incidencia considerados en el actual IPC.

5.      Se dice en el presente Informe y formulación de nuestro propio IPC, así como en el calculado oficialmente por el INDEC, que la fórmula matemática utilizada para su elaboración técnica es la llamada de Indice de Precios de Laspeyres. Esto significa para ser medianamente entendible para todos, que las cantidades de bienes y servicios, en general  y en particular en este caso, son las cantidades consumidas por las personas “promedio” (inexistentes como ya se dijo), las consumidas en el año 1996/97 (s/ENGH), y no en Mayo del 2008,(fecha de elaboración del IPC oficial y propio). Por último, los precios relativos de dichas cantidades de bienes y servicios consumidos según el IPC del año 1999, es un “promedio” de las variaciones de los precio de mercado al momento (mes) en el cual es calculada el cambio del índice de precios de los distintos bienes y servicios considerados en la “canasta” de bienes y servicios, según el “patrón de consumo” adoptado, del año 1999.

6.      La alternativa más común, que puede adoptarse, distinta a la utilizada por el INDEC, que no es nuestro caso, es elaborar el IPC con el llamado Indice de Precios de Paasche. Contrariamente, en él se toman en cuenta solo las cantidades consumidas en el mes actual o correspondiente a la “medición”, como cantidades consumidas por las familias “promedio”.

7.       Estas dos alternativas mencionadas en los puntos 5. y 6. precedentes no son poco importantes, porque introducen un interrogante: ¿Pueden éstas dos mediciones  producir resultados contradictorios y si ello ocurre, como garantizar que la respuesta de reflejar la verdadera variación de precios del mes o meses sobre los que se mide el IPC, será la respuesta correcta?. En conclusión, ES BASTANTE PROBABLE que las mediciones alternativas lleven a resultados contradictorios y por ende, NO HAY CERTEZA POSIBLE ALGUNA. Puede existir entonces, una colisión directa entre ellosen la cual cada uno requiere ser el decisivo. Ello proviene de la situación real de que los precios de cada componente variaran en el mismo sentido en cuanto al cambio de todos ellos. Si no fuera contrariamente así, el cambio entre los distintos precios de los bienes y servicios incluidos, variaran en sentido contrario tomados individualmente, es decir, que unos “suban” y otros “bajen” (la llamada variación en los “precios relativos), entonces la contradicción en el resultado de ambos índices puede ser inevitable, la CERTEZA ES IMPOSIBLE.

8.      Por otra parte, como una nuevo lado de la “Estrategia de la Ilusión” oficial, el efecto de la manipulación del IPC, tiene efectos colaterales de altísima relevancia a tener en cuenta:

-8.1. Significa que un cálculo adrede “subvaluado” de la inflación, conlleva a un ajuste inferior al “real” posible de los títulos públicos y bonos ajustados por el denominado CER, que utiliza estos mismos índices de precios falsamente calculados. El significado a resaltar por su importancia, es que, en primer lugar, afecta a todos los principales tenedores de títulos ajustados por inflación. Ello se traduce en la “apropiación” por parte del Estado de los fondos de jubilación a futuro, pues los principales tenedores de esos títulos públicos son las AFJP. Se “echa mano”, de tal modo, a los fondos disponibles de las personas que se jubilen por el sistema privado, que son despojados de sus legítimos ahorros por una política deliberada de despojo estatal. En segundo lugar, aquellos acreedores privados nacionales y extranjeros de esos mismos títulos son perjudicados directos por la manipulación premeditada del Estado argentino. Ello significa también que la deuda pública nacional NO ES LA ANUNCIADA OFICIALMENTE, SINO QUE ES MUY SUPERIOR A LA CALCULADA EN BASE A ESTOS INDICES DE PRECIOS FALACES. En consecuencia, el Estado argentino carga sobre las espaldas de toda la ciudadanía, las consecuencias futuras de una DEUDA PUBLICA ENCUBIERTA que puede ser, en algún momento, ser transparentada y llevando al endeudamiento públicos a niveles de insolvencia o “default”.

-8.2. Otra consecuencia colateral muy significativa para todos los argentinos, es que por medio de un Indice de Precios notoriamente “subvaluado” deliberadamente por el Ejecutivo nacional, se hace aparecer, tomando la “apariencia” como “realidad”, que el país crece a tasas “chinas”, es decir, a porcentajes ficticios muy altos, mensuales y anuales. Si por el contrario, se tomaran Indices de Precios mas ajustados a la realidad inflacionaria, entonces, asombraría a muchos que en verdad, el Producto Bruto Interno, a precios constantes, se eleva a porcentajes (tasas) muy inferiores, en función a las estimaciones más aproximadas a la inflación real. El PBI a precios constantes, que así lo hace comparable entre los distintos períodos o años, según se tomen los diversos índices de precios independientes más o menos conservadores, ciertamente CRECE A PORCENTAJES (tasas) MUCHO MENORES con las cuales se hace alarde, desde los despachos del Gobierno nacional.  Esto impacta, y no es menor, a los títulos ajustados por las variaciones del PBI nacional y con ello, a los intereses de sus tenedores, perjudicando innumerables “intereses privados”. La falta de confiabilidad y credibilidad de las estadísticas oficiales, interrumpe toda posible vía de financiamiento público o privado internacional a cualquier política estatal. También, en este caso, la deuda pública encubierta es mayor que la oficialmente anunciada. En fin, el país, y así lo publican la prensa especializada reconocida mundialmente en materia económica, puede encontrarse actualmente en aún peor situación de endeudamiento público que a Diciembre de 2001. No es casual, que a pesar del enorme superavit gemelo (primario y luego de pagados los intereses y servicios financieros de la deuda externa), deba recurrirse al permanente auxilio del aumento de los impuestos (por caso ejemplar, las “retenciones al agro” o en verdad, los derechos de exportación, vía resoluciones ministeriales que son claramente inconstitucionales desde su origen, además de confiscatorias), o bien, a fuentes externas alternativas de financiamiento, como es el caso de los fondos aportados en “petrodólares” por Venezuela, periódicamente, incrementando así la deuda pública externa a niveles superiores a los existentes en el año 2001, en proporción al total del PBI.

9.       Como corolario, la recaudación impositiva continua en ascenso, mes a mes, demostrando la falsedad de los IPC calculados oficialmente, con las limitaciones insalvables comentadas más arriba, y groseramente manipulados deliberadamente en cuanto a los precios considerados para la “medición” de los IPC.

10.    Existe un IMPUESTO OCULTO, además del llamado aumento del impuesto al consumo por aumento real de los precios. El mismo se trata, nada más y nada menos, que el apropiados por las grandes empresas “formadoras de precios” que denominamos, en su mayoría, consorcios transnacionales (CONTRAS) agrupando aquellas empresas de gran estructura productiva o comercial (o ambas), las cuales dominan el mercado interno de bienes y servicios. El aumento continuado de precios, ya sea en una época de inflación reptante (baja), como en esta etapa de una inflación creciente, que puede derivar en una inflación galopante, esconde el aumento de las “ganancias extraordinarias” producto de la oligopolización del mercado por parte de las mismas. El ejemplo actual son las empresas de comercialización internacionales, que denominamos como “traficantes de granos” y las grandes empresas de la industria y comercialización de productos agroalimentarios dirigidos al mercado interno, esto es, al consumo masivo, con el efecto inevitable de “empobrecimiento y pauperización” de amplios sectores de bajos ingresos de la comunidad en su conjunto.

Para finalizar, éstas son solo algunas de las numerosas conclusiones que surgen y se derivan del análisis del cálculo manipulado del IPC. No nos extenderemos más, sobre otros detalles y consecuencias insalvables que emanan de la cuestión técnica del cálculo de los índices de precios, en especial, del IPC.

De nuestro cálculo idóneo y objetivo, con total ajuste a la Verdad y la Transparencia, el ARI Córdoba y la Coalición Cívica pretende demostrar todas las consecuencias descritas más arriba y ante todo, la falsedad de la información del IPC oficial, aún adoptando la misma y más estricta metodología oficial del INDEC para la ciudad de Córdoba.

PROPUESTAS PROPOSITIVAS AL GOBIERNO NACIONAL Y PROVINCIAL

·         A) La metodología utilizada es por demás obsoleta, inútil y rechazada por la ciencia económica heterodoxa no predominante, desde la década de los años ’50 del siglo pasado, y son insalvables (v.gr.: la escuela de la Universidad de Cambridge, Inglaterra, entre otras a tener en consideración).

·         B) Ante ello, debe adoptarse una metodología de cálculo del IPC que se aproxime a la realidad, cambiando la formulación técnica, como el índice de Irving Fischer (que aún así, más ajustado a la verdad de los hechos, es menos discutible, aunque también más aceptable).

·         C) Dicho IPC, bajo la nueva modalidad de su formulación técnica, debe necesariamente ajustarse a la pirámide de Distribución del Ingreso, también reformulada por “errores técnicos” en la materia, que no analizaremos aquí, a fin de conocer con mayor aproximación a la Verdad real, el IMPACTO DIFERENCIADO SOBRE LOS DIVERSOS ESTRATOS SOCIALES, ESTO ES, DE BAJOS INGRESOS (20% de la población de la base de la pirámide de ingreses o más exactamente, los dos deciles más bajos de la misma), DE INGRESOS MEDIOS BAJOS E INTERMEDIOS (estratos sociales medios de ingresos) y FINALMENTE DE LOS ESTRATOS MÁS ALTOS DE LA POBLACIÓN.

·         D) Del Gobierno de la Provincia de Córdoba, tome bajo su responsabilidad la elaboración de un IPC para toda el territorio provincial, en base a lo antedichos, utilizando todos los recursos humanos y técnicos en esta materia, que se encuentran disponibles como parte de la burocracia del Estado actualmente, no subcontratando con consultorías o técnicos privados, sino adoptando la política de utilizar a pleno la política de intercambio de información, criterios e insumos técnicos con Universidades, ONG’s y profesionales idóneos en estas áreas de técnica económica, TODO ELLO ACTUANDO EN FORMA CONSENSUADA CON ESTOS ÚLTIMOS, debatiendo las cuestiones controvertidas y resolviendo así, las formas más adecuadas y ajustadas a la Verdad y la Transparencia. Ello conduce inexorablemente a publicar, transparentando y permitiendo el libre y completo acceso a la información pública a toda la ciudadanía, que es en quién debe reposar la soberanía indelegable del Poder, participativamente como lo asegura la constitución nacional.

“la dificultad radica, no en las ideas nuevas, sino en escapar de las viejas ideas, las cuales se ramifican, en quienes hemos sido educados como lo hemos sido, por todos los rincones de nuestras mentes”[2]

 

CORDOBA, 03 de JULIO de 2008.

 

·         Capítulo de “Crítica Económica, Conclusiones y Propuestas”: del Dr. Ruben O. Thieme-Economista (UBA).

 

 

 


[1] “Tenemos que salir por completo del terreno de las ilusiones, para descubrir y dejar entra el aire fresco de la Verdad” (Aforismo budista tradicional)

[2] J.M.Keynes, en el prefacio a su “Teoría General del Empleo, el Interés y el Dinero”.

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