QUE ES “EL CAMPO”?

EL “CAMPO”

 

 

¿DE QUÉ HABLAMOS CUANDO HABLAMOS DEL “CAMPO” COMO CONCEPTO?

 

PREFACIO

 

Este acápite es parte de un breve ensayo, mucho más abarcante sobre la cuestión agropecuaria actual en Argentina, que se encuentra aún en curso de elaboración, al calor de los hechos que son de público conocimiento en Argentina en la segunda quincena de Junio de 2008 y que rompe con el DUALISMO abstracto entre el paralogismo “campo vs. Gobierno” y agrega un nuevo componente crucial que es la mayor parte de la Ciudadanía que ha decidido espontáneamente a ejercer su derecho constitucional de peticionar a las autoridades para que establezca el diálogo con los sectores agrarios demandantes en ejercicio de derecho constitucional de expresarse, de huelga (lock-out) y de ser escuchados (ver CN) por quién es el máximo responsable del Estado a quién cabe la obligación constitucional de resolver los diferendos que se le plantean procurando el “interés social” a través de asegurar el pleno funcionamiento del Parlamento nacional y demás instituciones de la Republica democrática representativa (incluyendo la figura del defensor del pueblo). En otras palabras, a la dualidad antinómica inicial se concluye en una síntesis “no-dual” por medio de la irrupción en el escenario político del soberano que es la ciudadanía y mediante la inclusión de la participación ciudadana bajo formas indefinidas aún, no organizadas hasta ahora, pero que se introyectan en el inconciente colectivo y también en la conciencia de muchos ciudadanos. Ello despierta al soberano que es el pueblo, desde un ángulo positivo, a reconocer su capacidad de “poder colectivo”, ausente en la cultura ciudadana, capaz de generar cambios dentro del marco de la institucionalidad vigente a fin de lograr la solución de los asuntos que le son comunes a todos. Las posibilidades de auto-desarrollo de esa conciencia (o de su representación inconciente) en la ciudadanía soberana, dependerá del movimiento histórico de los acontecimientos que podrían devenir en el futuro inmediato, en nuevas formas organizadas de expresión o materialización provocando un salto cualitativo que se podría calificar, tal vez, de “democracia participativa”, es decir, el encontrar, conciente o inconcientemente, aquellas formaciones de organización ciudadana de nuevo tipo, que se desprendan del viejo molde de la llamada “democracia representativa”.

Decíamos que, es imprescindible frente al razonamiento sofista, simplista o paralógico en el cual nos tiene apresados la lógica formal en nuestra conciencia ordinaria y corriente de las cosas, un método de conocimiento y comprensión de los fenómenos y hechos sociales. Se ha demostrado en forma irrefutable en la ciencia, en todas sus áreas, que una visión abierta a reconocer la dualidad con las cuales se nos aparece la realidad, nos lleva a la “verdad (que es la única realidad)”. Entendemos por realidad, en el sentido hegeliano, es decir, la unidad de la esencia y su apariencia o existencia externa; en ella la esencia sin configuración y la apariencia inconsistente son la verdad. Hecha esta aclaración sustancial, que consideramos necesaria, debemos inferir que el concepto “abstracto” utilizado por muchos como el “campo” es subjetivo, porque es unilateral, incompleto, “pobre”, y para comprender su verdadero significado, por el contrario, debemos conocer lo multilateral, completo, rico de su contenido y extensión. En otras palabras, lo abstracto constituye la base de un sofisma, que confunde lo relativo con lo absoluto, pues aparece como un aspecto del todo; el concepto “concreto”, revela las numerosas facetas del todo: es la unidad de la diversidad, por ende, es verdadero. Todo esto que puede parecer solo una divagación filosófica, es imprescindible para evitar graves equívocos que llevan a considerar bajo un nombre: el “campo” a una multiplicidad de componentes que son antagónicos o contradictorios entre si.

Para ser objetivos, llamar a, como consigna política, “Apoyar al Campo”, es una afirmación abstracta, carente de contenido verdadero, que conlleva al error o disparate de diagnóstico, conclusiones y obviamente de táctica política. Es v.gr., el “error” cometido actualmente por la ultraizquierda cuando, en el mismo sentido, afirma que el conflicto o la crisis agraria es una “lucha entre capitalistas” (ver posición oficial del P.O.).

En el estudio de los objetos siempre comenzamos por analizar lo concreto, separando los diversos aspectos abstractos. Luego retornamos a lo concreto, pero tomándolo ya como un todo compuesto y subordinado a leyes que rigen su movimiento, su auto-desarrollo. El proceso del conocimiento, considerado en su conjunto, se divide siempre en dos etapas: el movimiento de lo concreto a lo abstracto, y el inverso, de lo abstracto a lo concreto. Lo concreto en la realidad es el punto de partida para el conocimiento de la verdad, y lo concreto en el pensamiento, su punto final. Luego, recién se hace posible la aplicación práctica (praxis) de la verdad.

Por todo lo dicho, consideramos aquí como necesario y suficiente que se revele la multiplicidad del contenido y la extensión de los conceptos “campo” y, porque no, del llamado “gobierno”. Así se nos revelará el verdadero significado de la dualidad expresada en la antinomia, contradicción y crisis entre el denominado, en abstracto, “campo” frente al “gobierno”, contraposición que a falta de precisar su contenido y extensión, es decir sus determinaciones internas, nos desvía inexorablemente de una toma de posición correcta o de decisiones políticas acertadas, y en verdad, en la dirección y sentido que requiere este momento histórico de inflexión de la sociedad argentina, que podría conducir a un cambio cualitativo en su organización social.

 

ALGUNAS DETERMINACIONES DEL SIGNIFICADO

 

La producción agropecuaria reconoce diversos modos de producción que hacen al sustrato del concepto subjetivo y genérico denominado “CAMPO”, básicamente los siguientes:

 

1.- EL PRODUCTOR TRADICIONAL

 

La mayor parte de los pequeños y medianos productores que producen en tierras de su propiedad  y que se ve compelido, en su mayor parte, a arrendar otras extensiones de tierras con el objeto de obtener economías de escala a fin de desarrollar su competitividad en el mercado. Una porción de ellos, alquila la maquinaria agrícola para la propia producción.

 

2.- EL PRODUCTOR CONTRATISTA

 

Explota campos propios y luego, puede además, trabajar tierras de propiedad ajena. También se refiere esta determinación a aquéllos que ofrecen sólo servicios a terceros, propietarios o no de sus tierras productivas.

 

3.- EL PROPIETARIO RENTISTA

 

Se dedica a rentar, arrendando extensiones de tierras de su propiedad. En este sector se encuentran comprendidos, al menos, dos tipos bien diferenciados de propietarios: a) los pertenecientes a la antigua “oligarquía agropecuaria” terrateniente que, en su mayor parte, ya no existe como tal y ha pasado a ejercer un estrato social parasitario de la sociedad argentina, usufructuando de una vida cosmopolita urbana de alto nivel de ingresos, habitando en barrios o sectores privilegiados de las grandes urbes y b) los ex productores agropecuarios expoliados y expulsados del proceso productivo por la competencia imbatible de los “nuevos productores advenedizos”, dada la alta competitividad  y rentabilidad del complejo granario representado por los pools y fondos financieros de inversión agropecuaria que son el resultado de la coyuntura del mercado mundial, la cual es absolutamente ajena a cualquier gobierno, y por la elevación continua y desmesurada de los precios de los productos agro-alimentarios y materias primas en el mercado mundial, favorecidos por un tipo de cambio “alto” y cuasi-fijo (política económica ya conocida durante la “convertibilidad”). Estos últimos, (pools y fondos de inversión especulativos) tienen una capacidad elevada de financiamiento de las inversiones, y aplican las mejores tecnologías a la producción granaria, bajísima utilización de mano de obra y ocupación de empleo, en consecuencia, desplazan al antiguo pequeño y mediano propietario rural, instándolo y tentándolo al arrendamiento sus propias extensiones de tierra, que debe emigrar a las ciudades. Estos ex – pequeños y medianos propietarios rurales que arriendan sus tierras, obtienen una cada vez más alta rentabilidad, a consecuencia de la competencia de los grandes pools de siembra y fondos de inversión financiera especulativos, “renta” que también se puede tipificada como “parasitaria”, llevando una alta calidad de vida, convirtiendo a los dichos antiguos pequeños propietarios a una situación de nuevo estrato social privilegiado.

 

4.- LOS “POOLS DE SIEMBRA” Y FONDOS DE INVERSION AGROPECUARIO

 

El primero de ellos, es un grupo de productor que se une financieramente para explotar, en conjunto, en la siembra y cosecha del agro. El segundo, es decir, el Fondo de Inversión constituyen una figura jurídica distintiva, esto es, reúnen fondos de inversores financieros especulativos, medianos y pequeños, urbanos y rurales, concentrando y aspirando a su seno las “inversiones” y “ahorros” de especuladores de todo tipo y de cualquier monto con un aporte mínimo de unos mil dólares. Estos últimos, pueden constituirse como Sociedad Anónima, Sociedad de Responsabilidad Limitada o bien de hecho, legisladas por la Ley 19550 y modificatorias vigentes o bien bajo contratos de fideicomisos, de carácter jurídico financiero u ordinarios; los financieros deben se aprobados por la Comisión Nacional de Valores para poder comenzar a operar.

Este sector se caracteriza principalmente porque explota tierras arrendadas, tanto perteneciente aún a la “ex–oligarquía terrateniente” como a los pequeños y medianos propietarios de tierras desplazados y emigrados e incapacitados, por falta de solvencia financiera, para enfrentar la competencia de economías de escala altamente tecnificadas y con muy baja ocupación de mano de obra rural.

Poseen por su capacidad de disponer ilimitado capitales de trabajo (capital variable), el acceso a la mejor tecnología de producción, tanto por aplicación de nuevas maquinarias como de insumos avanzados de última generación. Son los que operan principalmente, con los llamados “mercados financieros a término”.

Al ser extremadamente eficientes, producen la expulsión del campesinado y el pequeño y mediano productor, éste último, obligado a arrendar a alto precio las tierras de su propiedad y emigrando a las urbes del interior como hacia la elefantiásica hipertrofia cosmopolita de la ciudad de Buenos Aires.

Este sector aquí someramente descrito, también incluido dentro del concepto llamado genéricamente “campo”, produce desde el 70 al 80 por ciento, aproximadamente, del área sembrada y cosechada en estos últimos ciclos anuales agrarios.

Generan un aumento sostenido en el valor por hectárea de las tierras productivas, dependiendo éstas de su productividad marginal y además un aumento continuo en el precio del arrendamiento agropecuario. Son responsables especialmente del proceso de “sojización” del complejo granario argentino, con el consiguiente deterioro progresivo e irrecuperable de la fertilidad de las tierras, a pesar del uso de agroquímicos de última generación. Asimismo, son responsables de la expansión de la frontera agropecuaria recurriendo al “desmonte” y desaparición de bosques alterando gravemente el equilibrio ecológico, y de consecuencias todavía desconocidas hacia el futuro, siendo responsables de la depredación del suelo y desertización futura del mismo, avanzando hacia sectores geográficos antes inexplorados.

Entre tres o cuatro mil empresas son responsables del 45 por ciento de la soja (entre ellos Grobo S.A,, propiedad de dos hermanos de la familia Grobocopatel, de origen ruso, que según informaciones oficiosas pertenecerían a la mundialmente conocida “mafia rusa”, conformada principalmente por los multimillonarios emergentes de la glassnot luego de la vigencia plena del capitalismo monopolista de Estado que rigió en la la llamada URRS, bajo el mito del falsamente conocido como “comunismo”, que ha calado muy hondo en la conciencia colectiva del mundo y hasta de “intelectuales” muy respetables).

A éste último sector, entre varios otros, se suman, en la estructura económica actual de la Argentina, la construcción y algunas ramas de la gran industria, las cuales obtienen aún más alta rentabilidad que los pools y fondos de inversión agropecuarios. A ellos, y no a todos, debería estar dirigida la política fiscal de gravar las ganancias extraordinarias con tasas progresivas y muy elevadas que, en verdad, se generan por sus operaciones, muchas veces integradas a la propia comercialización de las exportaciones de granos.

Hay que destacar que la vigencia de tasas negativas de interés en el sistema financiero argentino, exclusiva responsabilidad del Gobierno de turno y de su autoridad monetaria, se están surtiendo de enormes cantidades de fondos líquidos hacia estos “pools” que tienen una solvencia de las cuales carecen en absoluto las tres categorías arriba mencionadas. A su vez, la competencia por el uso del suelo productivo y la extensión de la frontera agropecuaria por el accionar de estos grupos concentrados de origen nacional y transnacional ha generado, a su vez, de modo inevitable una progresiva concentración de usufructo de las riquezas del suelo argentino.

Asimismo, la elevación continua y constante de los precios del arrendamiento rural ha conducido al desplazamiento, expulsión, despojo en algunos casos de los pequeños y medianos productores agropecuarios que son los que ahora han provocado la mayor protesta agraria desde el histórico “grito de Alcorta”. A partir de esta oligopolización del usufructo del suelo no solo se ha despojado a los habitantes argentinos de la “soberanía alimentaria” sino de la soberanía misma del territorio, las cuales deberían ser recuperadas de inmediato para establecer un programa de desarrollo económico destinado al desarrollo del agro, de la agro-industria, industrial (haciendo a las empresas más eficientes para competir con el mercado mundial y así bajar el valor del dólar-tasa de cambio-) y por sobre todo que contribuyan realmente al bienestar general.

 

5.- EL CAMPESINADO MINIFUNDISTA

Comprende al campesinado que trabaja por si mismo y en familia la tierra en extensiones tan reducidas que impiden alcanzar una escala de explotación eficiente. Su tamaño debe contextualizarse en el espacio geográfico en el que se halle, pues la escala eficiente dependerá de la fertilidad, la productividad marginal del suelo o la tecnología a la cual no esta capacitado financieramente a tener acceso, entre otros factores. El campesinado Minifundista es incapaz de obtener un flujo de renta suficiente para permitir el mantenimiento de la unidad familiar, dado el nivel medio de sus necesidades y la remuneración de  su trabajo, en un momento y lugar determinados. El minifundio es, como tal en la actualidad, totalmente ineficiente y no rentable para sus propios trabajadores, aunque puede concentrar la mano de obra en grado muy superiores que las otra formas de explotación descritas supra.

Son explotaciones familiares orientadas al autoconsumo, de precario nivel técnico, sin posibilidad de destinar recursos a su mejora, y con una economía complementada con trabajos en otras explotaciones. Suelen estar asociados a latifundios, generando condiciones económicas, políticas y sociales que bloquean el desarrollo económico. Otro problema con consecuencias similares es la sobreparcelación: en la cual la explotación puede tener un tamaño reducido, pero viable, y, sin embargo, está parcelada de forma tal que la unidad técnica está rota.

BREVE CONCLUSION PROVISORIA DE LA IMPOSICIÓN COMO POLÍTICA

 

Sin embargo, hay que hacer una advertencia, entre otras posibles, las retenciones legalmente inconstitucionales desde su origen, cualquiera fuera su nivel o porcentaje aplicable, si fueran eliminadas o desaparecieran por la declaración de su inconstitucionalidad o lisa y llanamente por su derogación parlamentaria, o bajaran en el porcentaje confiscatorio actual al ingreso bruto actual de las exportaciones, NO detendrían el proceso de concentración y centralización de la producción agropecuaria y granaria, especialmente, ni detendrían la “sojización” progresiva y acelerada, con depredación de la fertilidad de los suelos, porque dicho proceso económico es independiente de las retenciones y deriva de la variable exógena (ajena a la voluntad de cualquier administración del país) y de la política monetaria del gobierno que favorece los “negocios” de los grandes concentradores de tierras, y sobre todo de la enorme capacidad financiera especulativa y tecnológica de los pools y fondos de inversión.

Es decir, que la estrategia de recuperar la soberanía alimentaria (como propone Pino Solanas y sus seguidores) y del suelo argentino, aunadas a la plena soberanía del sub-suelo, destinada a una real política de desarrollo industrial y agropecuario, con la distribución de la riqueza (no de redistribución, la cual da por supuesto la supervivencia de los oligopolios y monopolios del usufructo del territorio argentino), debe basarse en una escalada del Estado que asegure un cambio radical en la tenencia de la tierra (no retornando a la perimida figura y antigua receta ortodoxa de la “reforma agraria”), sino con nuevas formas jurídicas heterodoxas impulsadas con el apoyo del campesinado sin tierras, de los pequeños y medianos productores organizados en nuevas formas cooperativas (actualizada su legislación para hacerlas realmente y verdaderamente democráticas en su naturaleza y funcionamiento) o nuevas formas de asociatividad comunitaria, todas ellas reguladas y/o con participación en el capital por parte del Estado mismo y bajo control social del pueblo comprometido políticamente con la participación ciudadana.

ES IMPRESCINDIBLE CONSIDERAR UNA REFORMA INTEGRAL DE LA POLÍ TICA FISCAL EN SU CONJUNTO, que no nos extenderemos aquí brevatis causa.

CORDOBA, 16 de JUNIO de 2008- Autor: Dr. RUBEN O. THIEME – Economista (UBA). Blog: https://laeconomiapolitica.wordpress.com  y                                http://rubenthieme.wordpress.com (dejar sus comentarios críticos)

LES INVITO A SUSCRIBIRSE AL BLOG, HACER SUS COMENTARIOS CRÍTICOS, APORTAR TRABAJOS SOBRE  TEMAS DE ECONOMIA MUNDIAL Y/O ARGENTINA.

ASIMISMO, LES ANIMO A PRE-INSCRIBIRSE AL PRÓXIMO CURSO-TALLER PARTICIPATIVO: “EL CAPITAL, EL VALOR Y LOS PRECIOS”, previsto para el mes de Diciembre de 2010 próximo.

 

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